Reunidos en Caracas, los días 22 y 23 de julio de 2010, en
el marco del XV Congreso Internacional “Ciencia y vida”, auspiciado por la
fundación del mismo nombre bajo la hospitalidad de la Universidad Monteávila, los profesores y alumnos de la Universidad Libre Internacional de las Américas, junto con los demás participantes inscritos
en el Congreso,
DECLARAMOS
Que asistimos actualmente, en muchos lugares del mundo, al
ejercicio de un poder sin referencias a la verdad profunda del ser humano;
vemos también cómo ese poder se vuelve contra el propio hombre, como lo
manifiestan actitudes, filosofías, legislaciones y actuaciones crecientemente
contrarias a la vida humana, especialmente la más débil.
Ante situaciones tan graves, queremos reclamar de la
comunidad científica, política, económica y familiar el ejercicio de sus
responsabilidades, de acuerdo con las siguientes seis líneas de acción:
1. Exigir
una educación integral de los profesionales sanitarios, que les haga
conscientes de las implicaciones humanas de su trabajo, de modo que su toma de
decisiones no se circunscriba solo a la racionalidad científico-técnica.
2. Recuperar
la dimensión servicial de las profesiones biomédicas frente a las amenazas de
su mercantilización o instrumentalización ideológica. Para ello, urge crear
marcos que fomenten una investigación y una práctica médicas concebidas como
servicio a todas las personas.
3. Poner
de relieve que para la atención sanitaria es necesario el reconocimiento, no
solo del sujeto individual, sino también del sujeto colectivo, al que debe
prestarse atención a la hora de diseñar y practicar políticas de salud pública.
4. Denunciar
la intromisión del ámbito público en los entornos privados, sobre todo en las
decisiones que implican la atención sanitaria en las etapas primeras y últimas
de la vida, como son las que se reflejan en legislaciones abortistas o de
terminación artificial de la vida.
5. Fomentar
la participación de los profesionales de la salud y de todos los implicados en
la reflexión sobre la bioética, en los espacios públicos, los medios de
comunicación y la vida política, para asegurar la concepción finalista de la
vida humana. Ninguna vida humana puede ser un medio para nada ni para nadie.
6. Reclamar
una cobertura de máximos para la objeción de conciencia, conscientes de su
papel irremplazable como testimonio de que el orden legal no es la última
instancia reguladora de la existencia humana.
Para
llevar a cabo estas tareas, llamamos a la colaboración de personas y
organizaciones, especialmente de las universidades, sus profesores,
investigadores y estudiantes. ·- ·-· -······-·
Fundación “Ciencia y vida”
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