El estado de la cuestión.
Últimamente
han aparecido diferentes libros sobre aspectos militares de la Guerra Civil, pero en lo que respecta a los muertos militares durante la Guerra Civil las obras fundamentales siguen siendo las escritas por Salas Larrazábal.
El
excelente libro de Ángel David Martín Rubio no nos ha aportado mucho más material sobre la represión entre los militares.
La Guerra Civil, una forma de Guerra
Total.
Todas
las Guerras tienen una serie de características específicas que las diferencian
entre sí. Las divisiones que se pueden realizar dependen de muchos factores: el
tipo de contendientes, la extensión del conflicto, las influencias exteriores
que puedan recibir... Incluso se puede llegar a no calificar con el término Guerra
ciertos conflictos, incidentes, acciones de represalia y acciones bélicas
que para una persona no experta se incluirían dentro del término. Los expertos
en Polemología tienen sus propios criterios para clasificar las Guerras.
El General de Brigada
don Miguel Alonso Baquer divide las Guerras en dos tipos: Guerras Limitadas y
Guerras Totales. Las Guerras Limitadas serían: la Guerra tribal, la Guerra
vecinal, la Guerra imperial y la Guerra señorial. Dentro de las Guerras Totales
se incluirían: la Guerra nacional, la Guerra global, la Guerra de liberación y
la Guerra civil.
La
noción de Guerra Civil aparece por primera vez en la Edad Antigüa con los escritos de Julio César sobre la Guerra Civil romana. Hasta el siglo XIX, la Guerra Civil era una lucha entre las élites para mantener o alcanzar el
poder.
Lo
más significativo de una Guerra Civil es "la angustia por la regeneración
del propio país de origen. La nación se percibe a sí misma degenerada desde el
poder constituído y apela a la fundación de un nuevo poder que la
regenere".
El enfrentamiento entre dos ideales, conservación- progreso, puede tener dos
formas: una en la que las potencias extranjeras aislan o localizan el
conflicto, y otra en la que se produce una intervención extranjera que lo
internacionaliza.
Charles
Zorgbibe en su libro La guerra civil señala que "«desde la guerra civil
de España, en 1936, ha quedado claro que los mecanismos que se disputan el
mundo afectan con facilidad al curso de los conflictos internos»". Para él y para el
General de Brigada Alonso Baquer la Guerra Civil clásica es un conflicto interno esencialmente y con unas incidencias internacionales limitadas, y la Guerra Civil moderna es un reflejo interno de los conflictos internacionales.
En
una Guerra Civil nos encontramos con un Estado dividido y un Ejército dividido.
El Ejército nunca está solo en una de las partes.
Muchos estudiosos afirman que el Alzamiento del 18 de julio es un levantamiento
del Ejército, pero, en realidad, el Ejército en nuestra Guerra Civil se dividió.
Muchos militares quedaron indecisos sobre el bando con el que colaborar.
Los diferentes contendientes en una Guerra Civil buscan
regularizar la conducta de unos ejércitos que en un comienzo empezaron siendo
irregulares.
En nuestra Guerra Civil la regularización del Ejército fue mucho más rápida en
el bando nacional que en el republicano. Esta regularización en el bando
nacional permitió controlar los desmanes de la población civil. Hay que tener
en cuenta que los Ejércitos regulares son más disciplinados por lo que las
fuerzas irregulares cometen más crímenes de guerra.
Las bajas en el Ejército de Tierra.
Siempre
que tiene lugar un conflicto armado se producen bajas. Unas veces estas bajas
entran dentro de lo que se llaman bajas producidas por el combate. Otras veces
mueren tras las líneas del frente enemigo. Si esto ocurre en todo conflicto,
con más violencia tiene lugar cuando este enfrentamiento es una Guerra Civil. La Guerra Civil es uno de los conflictos armados más crueles.
Una sociedad dividida puede aprovechar la Guerra Civil para desquitarse o vengarse de los vecinos y de los enemigos personales.
La
mayoría de los militares españoles recibieron a la II República con una excelente disposición. Conforme pasaron los meses se produjo en los militares
una apatía. Y al final apareció una hostilidad por las humillaciones a las que
se sometió al Ejército como institución, y a los Oficiales como clase. En una obra
realizada por el Estado Mayor Central del Ejército en 1968 sobre la Guerra Civil española se señalaba que antes de la guerra los Oficiales del Ejército eran
vejados, insultados y muchas veces agredidos por los civiles.
Es
difícil determinar el número de Oficiales y Suboficiales que quedaron en una u
otra parte por la movilidad, cambios de destino, permisos y vacaciones al
producirse la Guerra Civil. Esto nos impide dar cifras exactas sobre los
fusilamientos producidos en el Ejército de Tierra (sobre todo en el personal no
profesional). Salas Larrazábal es el que a nuestro entender más se aproxima a la realidad. Salas Larrazábal señala que en el Anuario militar de 1936 hay 15343 Oficiales (no
se incluye a los del Cuerpo Eclesiástico y al de Inválidos). Algo más de la
mitad quedaron en zona gubernamental. Los Oficiales disponibles en zona nacional
no llegaban a los 5000.
De
los 7600 Generales y Oficiales en zona republicana, fueron fusilados (estos
fusilamientos podían ser por haber participado en la sublevación o asesinados
por suponer que eran contrarios a la República) unos 1500, y estaban condenados
o encarcelados otros 1500. Del resto 3500, más o menos, sirvieron en el
Ejército Popular. El resto, unos 1000, se refugiaron en embajadas o escondites.
Algunos consiguieron pasar a zona nacional. Hubo otra serie de Oficiales que
fueron rechazados en su colaboración con la II República.
La
cifra mínima de Jefes y Oficiales que ayudaron al Frente Popular es de unos
5000. Los Generales que fueron fusilados en zona republicana eran 15;
expulsados o llevados a la reserva 7; expatriados 1; se pasaron a los
nacionales 2; vinieron de zona nacional 2; en servicio estaban 22; y en total
había 47. Los Generales fusilados en zona nacional fueron 6; expulsados o en la
reserva 10; se pasaron a los republicanos 2; pasaron a zona nacional de zona
republicana 2; en servicio estaban 17; y en total había 35. Salas Larrazábal
señala que:
"La
trayectora de los generales presentes inicialmente en zona republicana es esta:
Fusilados, quince (Araujo, Bosch, Capaz, Fanjul, Fernández Ampón, Fernández
Burriel, García Aldave, Goded, González de Lara, Legorburu, Lon Laga, López
Ochoa, Miquel, Patxot y Villegas). Expulsados, siete (Avilés, V. Cabanellas,
Jiménez García, López Gómez, Losada, Llanos y Sánchez Ocaña). Expatriado, uno
(González Carrasco). Pasados al enemigo, dos (Barbero y Espinosa). Pasados del
enemigo, dos (García Gómez Caminero y Rodríguez Ramírez). En servicio,
veintidós (Alcázar, Bernal, Cardenal, Castelló, Cavanna, Cruz, De la Cerda,
Gámir, García Antúnez, García Benet, Llano, Masquelet, Martínez Cabrera, Martínez
Monje, Miaja, Peña, Pozas, Riquelme, Rodríguez del Barrio, Rodríguez González,
San Pedro y Urbano)".
Uno
de los casos más sorprendentes fue el del General López Ochoa. López Ochoa
estuvo al mando de las fuerzas militares en Oviedo en octubre de 1934. Intentó
en 1934 paliar la represión por la revuelta de Asturias en 1934. Sin embargo,
un grupo de asturianos fue al hospital militar de Madrid en el que se
encontraba ingresado para matarlo.
La
rendición de los miembros de la Guardia Civil y de los Guardias de Asalto muchas veces supuso su fusilamiento. Este es, por ejemplo, el caso de treinta
Guardias Civiles y Guardias de Asalto que en Sama resistieron el ataque de los
republicanos un día y medio. Cuando se rindieron muchos de ellos fueron fusilados.
El
Gobierno Republicano no supo controlar a las masas de la población. En Málaga el Comandante de una Compañía de soldados que intentó tomar diferentes
edificios en la ciudad fue linchado por la multitud.
Otra
de las situaciones que debemos destacar se produjo en el cuartel de la Montaña. Según Hugh Thomas hubo "una gran carnicería". Muchos Oficiales fueron
lanzados desde las ventanas. Los que sobrevivieron fueron a la Cárcel Modelo sin ser curados de sus heridas, ni recibir la más mínima cura.
El
asalto al Cuartel de la Montaña y su toma, con el gran derramamiento de sangre
y el asesinato en masa de prisioneros, estaba en contra de las normas
internacionales firmadas por los diferentes Gobiernos españoles.
El
descontrol en zona republicana fue tal que dos Oficiales republicanos, el
Coronel Mangada y el Comandante Luis Barceló, crearon tribunales sumarísimos en
la Casa de Campo para juzgar a Oficiales que en muchos casos habían conocido y
odiado durante la carrera militar.
Utilizaron estos tribunales para sus venganzas personales.
Los partidos y los sindicatos controlaban las poblaciones y se
realizaban juicios o asesinatos. En las memorias de Fernández Cuesta señala que
el 22 de agosto de 1936 "El patio de la cárcel por donde paseaban los
presos militares quedaba dominado por la azotea del edificio de la cochera de
tranvías contigua a la prisión. En dicha azotea, los milicianos emplazaron unas
ametralladoras que empezaron a disparar sobre los presos que se encontraban en
el patio, y los que no pudieron desenfilarse caían muertos o heridos. Mientras
tanto, otros grupos de milicianos entraron en la cárcel y, en unión de los
comunes, dominaron a los funcionarios apoderándose del establecimiento".
Los
datos que se puedan dar sobre los fusilados y asesinados en el Ejército de
Tierra español son dudosos puesto que se desconoce buena parte de las cifras
exactas. Salas Larrazábal, creemos nosotros, es el que más se ha acercado a las
cifras exactas, pero el período vacacional, los permisos, y los traslados dejan
muchas dudas sobre los muertos, sobre todo entre los mandos inferiores y entre
los reclutas.
La muerte de los Oficiales de la Marina.
Desde
el comienzo de la República, las relaciones entre la Oficialidad y sus
subordinados en la Marina eran muchas veces insostenibles. Esta situación
inaguantable se intensificó sobre todo desde las reformas de Casares Quiroga.
Estas reformas son muy parecidas a las que realizó Azaña en el Ejército de
Tierra.
Se
llegó al extremo de que, una vez pasado la época de exaltación revolucionaria,
el propio Gobierno tuvo que respaldar la actitud de los Jefes y Oficiales para
restablecer la necesaria disciplina.
En
las semanas anteriores al Alzamiento se produjeron diferentes agresiones contra
Oficiales del Ejército y de la Armada en El Ferrol. Antes del comienzo de la Guerra Civil la labor de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista) había tenido éxitos
notorios en diferentes buques y dependencias militares de la Marina. Su penetración y organización era muy amplia y eficaz.
Las
diferentes unidades de la Escuadra tenían grupos de comunistas, socialistas y
anarquistas que conspiraban, mantenían contactos entre ellos y con las
diferentes organizaciones políticas locales afines.
Un
comité central desde el crucero Libertad coordinaba a los demás comités
de cada unidad marinera, encargándose de la difusión de la propaganda, de
alentar y organizar la subversión y de la vigilancia de Jefes y Oficiales. Así
como en El Ferrol las acciones subversivas las realizaban los grupos políticos
señalados anteriormente, en Cartagena estas acciones están realizadas,
mayoritariamente, por masones. En Cádiz la acción subversiva era menor.
La
mayoría de los mandos militares de la Armada estaban en un compás de espera. Su
posición mayoritariamente estaba de acuerdo con un levantamiento contra el
Gobierno de la República, pero en la mayoría de los casos desconocían los
planes del Alzamiento. No tenían la suficiente información porque los que
organizaban el Alzamiento creían más importante la participación de las tropas
de Tierra para lograr el éxito. Por el contrario los cuadros subalternos
(auxiliares, clases, cabos y algunos sectores de la marinería) estaban en
alerta, perfectamente organizados, y controlando uno de los aspectos esenciales
de los barcos, las transmisiones. Las transmisiones fueron el elemento
fundamental para controlar las diferentes unidades navales.
Se
produjeron toda una serie de amotinamientos de las diferentes dotaciones con la
toma de buques y naves. Señala Cervera: "hay que hacer constar que en su
origen el Movimiento no es antirrepublicano (pocos se hubieran sublevado en
aquellos momentos en favor de una monarquía), sino que estaba concebido como
una operación de saneamiento, frente al desorden y deterioro, cada vez más
creciente, de la situación. Los jefes y oficiales de la Armada que con él se
identifican no pretenderán el derribo de la República, sino su
transformación".
Una
vez que comenzó la Guerra Civil en cada barco se formó un comité con miembros
de la tripulación para actuar en lugar de los Oficiales. La rebelión y la
revolución en la Armada debilitó ésta.
Muchos
fueron los barcos tomados por los subordinados y los Oficiales fueron
destituídos de sus cargos.
En
los barcos estacionados en Cartagena ocurrió lo mismo que en tres barcos
enviados a Melilla. Los marineros hicieron prisioneros a los Oficiales y en
muchos casos los asesinaron.
La
mayoría de los Oficiales apresados por los amotinados permanecían encerrados
bajo vigilancia armada en los buques, menos algunos que fueron llevados a
cárceles. Nada indicaba que iban a sufrir ninguna venganza, incluso se les
ofrecía la libertad a cambio de colaborar con los republicanos, muy pocos de
ellos colaboraron. Conforme se fueron produciendo diferentes reveses en la
guerra por parte republicana, los dirigentes republicanos deciden imponer la justicia
revolucionaria. Fueron nombrados un juez instructor y un juez especial para
la Escuadra, "designados para incoar las causas derivadas de los sucesos
revolucionarios". Los comités, sin embargo, actuarán por su cuenta antes
de que pudiesen perder el control de sus prisioneros. En síntesis los muertos
en la Marina fueron durante los primeros meses de 1936:
El
31 de julio en el Crucero Miguel de Cervantes son asesinados dos
Oficiales.
El
3 de agosto en el Crucero Libertad caen 13 Jefes y Oficiales. Ese mismo
día en la Fortaleza de La Mola (Mahón) son asesinados 26 Jefes y Oficiales (de
ellos 4 el 18 de noviembre).
El
8 de agosto en el Crucero Miguel de Cervantes son asesinados 14 Jefes y
Oficiales, incluído un Vicealmirante.
El
13 de agosto en el Acorazado Jaime I se ejecuta a 10 Jefes y Oficiales.
El
15 de agosto en el Crucero Libertad es asesinado 1 Jefe, el Comandante,
y en la prisión de Málaga 2 Oficiales.
El
18 de agosto en el Destructor Almirante Valdés son ejecutados 8 Jefes y
Oficiales, y en el Buque- prisión España número 3 son asesinados 100
Jefes y Oficiales.
El
21 de agosto en la prisión de Málaga son ejecutados 12 Jefes y Oficiales.
El
25 de agosto en la prisión de Málaga se ejecuta 2 Oficiales.
El
20 de septiembre en esa misma prisión asesinan a 20 Jefes y Oficiales.
En
fecha no determinada y en los diferentes buques fueron asesinados 130
Almirantes, Jefes, Oficiales y Auxiliares.
En
total fueron asesinados 340 miembros de nuestra Armada.
Intentando
legalizar la situación administrativa provocada por los asesinatos y huidas, el
Gobierno cesaba a los enemigos de los republicanos y a los alzados.
Prácticamente se quedaron vacías las escalillas de los diferentes cuerpos de
Oficiales de la Armada. Del Cuerpo General de la Armada fueron 255 los
asesinados. De Ingenieros de la Armada 6. De Artillería de la Armada 4. De
Infantería de Marina los asesinados fueron 23. Entre los Maquinistas hubo 3. De
Intendencia de la Armada fueron asesinados 11. De Sanidad de la Armada son
asesinados 5. Del Cuerpo Eclesiástico de la Armada fueron asesinados 2. Y del
Cuerpo Jurídico de la Armada fueron asesinados 10. Fueron 319 los asesinados,
más 40 no pertenecientes a estos grupos deja en 359 los asesinados.
Algunas
estadísticas elevan los muertos hasta 450, pero incluyen los muertos en guerra.
Las
escalillas militares de la Marina quedaron diezmadas. La mayoría de los Jefes y
Oficiales eran partidarios del Alzamiento y se encontraban en buques en donde
los marineros eran partidarios de la República o de la revolución. Cervera afirma: "Todavía hoy no hay cifras exactas (aunque sí muy
aproximadas), de los que lucharon en cada zona y de los almirantes, jefes y
oficiales que permanecieron fieles al Gobierno de Madrid (jugaban muchas
circunstancias); pero sí está fuera de toda controversia que la Armada sufrió
el mayor porcentaje de bajas superior al de cualquier otro Cuerpo durante la
contienda a causa de los numerosos asesinatos".
La
muerte de tantos Oficiales fue clave para la victoria final. La muerte de
tantos Jefes y Oficiales provocó que personal inexperto tomase el mando de los
barcos republicanos. Los diferentes barcos republicanos fueron mal utilizados.
Tuvieron
que ser elegidos mandos con grado inferior al que les correspodía. Se intentó
desde el Gobierno de la República contrarrestar el efecto negativo que había
tenido en la Armada el levantamiento y la reacción. El Estado Mayor de la Armada fue reducido a la Sección de Operaciones. Se
intentaron apuntalar las diferentes estructuras que quedaban en la Marina
mediante el nombramiento de nuevos mandos. El intento de imponer un orden ante
la caótica situación estuvo a cargo del Capitán de Fragata Fernando Navarro Capdevilla
(había sido nombrado Jefe de la Flota). Este Mando fue sobrepasado por los
diferentes acontecimientos. Su mando durará poco tiempo. Las primeras
disposiciones, además, dejarán limitadas las funciones de los Mandos de los
buques y quedarían controladas por los diferentes comités de gobierno de cada
buque (auxiliares, cabos y marineros) que se encargaban además de las seguridad
interna de cada buque.
Se
sucedieron asesinatos masivos de Jefes y Oficiales en diferentes barcos y en el
castillo de la Mola de Mahón.
En
el Arsenal de Cartagena se prepararon tropas en la mañana del 18 de julio para
cooperar con el Ejército en la ocupación de la ciudad. Por la tarde se comunicó el aplazamiento de dicho levantamiento y por la noche se
armaron los revolucionarios. En la mañana del 19 fue asesinado un Oficial. Por
la tarde llegó el Almirante Valdés tomado por un comité revolucionario.
El 20 las turbas adueñadas de la ciudad intentaron el asalto del Arsenal,
lográndolo a las once. Los Oficiales fueron perseguidos y encerrados uno a uno
en el España 3, donde fueron asesinados el 15 de agosto. El cañonero Cánovas
del Castillo tuvo un motín que comenzó con el asesinato de dos Oficiales.
Los
marineros del Libertad y del Cervantes en su camino hacia el
Estrecho mataron a toda la Oficialidad. El Jaime I salió de Vigo en dirección al Estrecho. Veinticuatro horas más tarde se amotinó la tripulación. Parte de la Oficialidad fue encerrada en el comedor. La marinería asaltó el
puente de mando donde se hirió a dos Oficiales de servicio y al Comandante del
buque. Toda la Oficialidad del Jaime I fue asesinada excepción hecha de
los dos Oficiales del puente y del Comandante. El destructor Churruca se
unió al Movimiento Nacional. Llevó fuerzas a la Península. Iniciando el regreso, la tripulación se amotinó y asesinó a los Jefes y Oficiales.
En
todos los buques de la Armada que se encontraban en Cartagena la Oficialidad
fue encerrada en las cárceles de la población. Junto con civiles y militares todos estos Oficiales fueron asesinados por grupos con ocasión de los bombardeos de la
aviación nacional a aquella base naval o por otro motivo arbitrario eran
sacados en grupos y fusilados.
Los
Jefes y Oficiales de los submarinos de la base de Mahón fueron encarcelados con
los militares de la plaza. Eran unas cien personas. Una noche fueron
ametrallados, los dejaron muertos y heridos, volviendo en la madrugada a
ametrallarlos de nuevo. Sólo ocho de las víctimas se salvaron. Los heridos
fueron curados y asesinados después.
En
los primeros recuentos de víctimas se señalaban que: el número de Oficiales y
Jefes del Cuerpo General de la Armada era de 767 y murieron asesinados el 25
por ciento; de Ingenieros eran 42 y fueron asesinados el 15 por ciento; de
Artillería el número era de 47 y fueron asesinados el 10 por ciento; de
Infantería de Marina el número era de 112 y fueron asesinados el 10 por ciento;
de Intendencia había 145 y fueron asesinados el 12 por ciento; de Sanidad el
número era 118 y fueron asesinados el 2 por ciento; del Cuerpo Jurídico eran 51
y fueron asesinados el 10 por ciento; y de Maquinistas había 79 y fueron
fusilados el 2 por ciento. Si esta estadística se refiere solamente al personal
embarcado con mando en buques unidos al Gobierno de Madrid y el destinado en
Centros y Departamentos de su dominio, el porcentaje de Oficialidad asesinada
alcanzó una proporción de un 98 por ciento asesinado.
La aviación.
La
aviación es la unidad militar más prorrepublicana. El Alzamiento no produjo un
"cataclismo" en el Ejército del Aire similar al que ocurrió en las
diferentes Armas, en el Ejército de Tierra y en la Marina. La aviación militar había sido mayoritariamente republicana en 1930 y 1931. En 1934
fue antirrevolucionaria. Pero en los dos casos mantuvo una cohesión interna. No
hubo disidencias significativas. En julio de 1936 no hubo un enfrentamiento
interno en la aviación, pero sí hubo tensión. Las tensiones se resolvieron
dependiendo de quién ganó en el territorio en el que estaban las unidades o las
bases. Muchas veces tuvieron los miembros del Ejército del Aire una
participación directa en la preparación del Alzamiento o en su derrota, pero
siempre decidió el Ejército de Tierra o la Marina.
Pero
hubo casos de militares que fueron asesinados. Uno de estos fue el caso de Senen
Ordiales González, Capitán del Ejército del Aire, laureado en 1927 por sus
vuelos de reconocimiento en Marruecos, se negó a servir al Gobierno del Frente
Popular. Fue encarcelado en la Cárcel Modelo y el 18 de agosto fue sacado de la cárcel y asesinado.
Otro
de los pilotos laureados asesinado fue el Teniente José María Gómez del Barco.
Recibió la laureada por sus acciones en Marruecos. Participó en los
preparativos del Alzamiento. Estaba destinado en Cuatro Vientos. Al producirse
el Alzamiento se negó a volar con las fuerzas republicanas. Fue separado del
servicio y arrestado en su domicilio. De su domicilio desapareció y se encontró
su cadáver en la carretera de Aravaca. Fue asesinado en la madrugada del 18 de
septiembre por "elementos incontrolados".
Los fusilamientos de los Generales en las dos zonas.
Los
Generales de División con mando en División fueron fusilados 2 en zona nacional
y 1 en zona republicana. El Director General de Aeronáutica fue fusilado en
zona nacional. 3 Generales de División que estaban disponibles fueron fusilados
en zona republicana. En consecuencia fueron fusilados 3 Generales de División
en zona nacional y 4 en zona republicana.
Los
Generales de Brigada Jefes de las Circunscripciones de Marruecos había dos y
fueron fusilados uno en cada zona. 2 Generales con mando en Brigada de
Infantería murieron en zona nacional y 5 en zona republicana. Un General de
Brigada con mando en una Brigada de Caballería fue fusilado en zona
republicana. Un General de Brigada con mando en una Brigada de Artillería fue
fusilado en zona republicana. Un General de Brigada Director de Servicios de
Ingenieros fue fusilado en zona republicana. Un General de Brigada del Estado
Mayor Central fue fusilado en zona republicana. Un General de Brigada Jefe de
Estado Mayor Inspecciones Generales fue fusilado en zona republicana. Fueron
fusilados 3 Generales de Brigada en zona nacional y 11 en zona republicana. En
definitiva tenemos 6 Generales fusilados en zona nacional y 15 Generales en
zona republicana.
Otros aspectos.
Siempre
se menciona la represión del régimen de Franco sobre los militares no leales.
Todos conocemos los datos que se han dado para otros países contra todo tipo de
disidente. En la URSS millones de personas fueron a los gulag en una labor de
desfascistización. En Francia fueron ejecutados, tras la II Guerra Mundial, desde un máximo de 40000 hasta un mínimo de 7306 personas. Lo más probable
es que hubiese: 163000 procesamientos en Francia con 26289 condenas a prisión,
10434 condenas a trabajos forzados, 2777 cadenas perpetuas, y 7037 condenas a
muerte de las que 791 se ejecutaron legalmente. Las ejecuciones sumarias fueron
un mínimo de 10000 y un máximo de 20000.
Por
Ley de 1 de marzo de 1940 (ley contra masonería, comunismo y sociedades secretas
y clandestinas) fueron solamente separados del Ejército 150 militares.
Incluso
Rojo, enfermo en el exilio, recibió el permiso para volver a España ante la
cercanía de su muerte. Volvió en 1957 y hubo división de opiniones ante esta
decisión en el ejército.
Otro
aspectos son los tribunales militares. En zona nacional los tribunales
militares fueron desde octubre de 1936 controlados por el Gobierno Nacional.
Payne señala que: "El 4 de marzo Franco informaba al embajador italiano
que había dado órdenes para detener el fusilamiento de los prisioneros
republicanos con el fin de animar a otros a desertar, y dijo que las condenas a
muerte por los consejos de guerra quedarían limitadas a los dirigentes
izquierdistas y a aquellos que fuesen culpables personalmente de crímenes, y
que incluso en esos casos, apenas algo más del 50 por 100 de los condenados
serían ejecutados realmente. A fines de mes, Franco informaba al embajador
italiano que había conmutado la pena de muerte a diecinueve masones en Málaga y
destituyó a dos jueces militares cuyos veredictos habían sido dudosos".
Para
Payne el número de asesinatos en zona republicana fue mayor que en la zona
nacional.
Lojendio
señala que de los primeros triunfos y victorias en el bando nacional, los
republicanos se vengaron extremando su crueldad contra la retaguardia inerme.
Conclusión.
La
muerte es una de las piezas esenciales de toda guerra. Posiblemente nunca
podamos conocer el número exacto de bajas no producidas en acciones de guerra
dentro del Ejército. Lo que sí parece claro es que el mayor descontrol de las
fuerzas irregulares republicanas produjo más bajas injustificadas que en el
bando nacional.
La
forma en que murieron los Oficiales de la Marina provocó que muchos Ejércitos
europeos se pusieran al lado del Gobierno de Franco antes que sus propios
Gobiernos.
Las
guerras sin la muerte no existen. Quizás uno de los aspectos más criticables
fue la muerte de militares solamente por serlo, o por vengarse de las derrotas
republicanas.
La
verdad es que como señala Luis Suárez en su obra Franco en septiembre de 1938
había 210.000 prisioneros desde el comienzo de la guerra, 135.000 estarían muy
rápidamente en libertad
En
un libro del filósofo Alfredo Cruz Prados hablaba de la justicia de los
vencedores, refiriéndose a los juicios de Nuremberg, en España parece
hoy que lo que cuenta es la memoria de los derrotados. ·- ·-· -······-·
Jesús María Ruiz Vidondo
ALONSO
BAQUER, Miguel: ¿En qué consiste la estrategia?, Madrid, Ministerio de
Defensa, Secretaría General Técnica, 2000, p. 108. ALONSO BAQUER, Miguel: Estrategia
para la defensa. Los elementos de la situación militar en España, Madrid,
Instituto de Estudios Económicos, 1988, pp. 29- 30. Los ocho modos de guerra
son: Tribal-- modos de lucha moderados, fines hegemónicos, selección medios
espontáneos. Vecinal-- no hay afán de hegemonía. Imperial-- asimétrica,
moderada por impulsos belígenos, especializada. Señorial-- simétrica. Nacional--
pretensión dominadora, nación en armas jacobina, legítima patria, escalada en
fines y medios. Global-- mundial. Liberación-- guerra sin límites. Civil. Las
cuatro primeras son guerras antigüas.
ALONSO
BAQUER, Miguel: Las preferencias estratégicas del militar español,
Madrid, Servicio de Publicaciones del EME, Colección Adalid, 1985, p. 92.
Ibídem, pp.
92- 93. En este libro se encuentra el mejor estudio en castellano sobre las
Guerras Civiles.
ALONSO
BAQUER, Miguel: Las preferencias estratégicas... op. cit., p. 93.
ALONSO
BAQUER, Miguel: ¿En qué consiste la estrategia?... op. cit., p. 108.
ALONSO
BAQUER, Miguel: Las preferencias estratégicas... op. cit., p. 92.
"«La guerra civil es un conflicto armado y con frecuencia de los más
crueles, aunque no sea- o porque no es- un enfrentamiento entre unidades
políticas soberanas.» Lo escribe Charles Zorgbibe en La guerra civil, una obra
de 1975.
GÁRATE
CÓRDOBA, José Mª: Alféreces provisionales. La improvisación de oficiales en la
guerra del 36, Madrid, San Martín, 1976, p. 24.
ESTADO
MAYOR CENTRAL DEL EJÉRCITO: Síntesis Histórica de la Guerra de Liberación
1936- 1939, Madrid, Servicio Histórico Militar, 1968, p. 31.
SALAS
LARRAZÁBAL, Ramón: Historia del Ejército Popular de la República, Tomo
I, Madrid, Editora Nacional, 1973, pp. 186- 190. PLATÓN, Miguel: Hablan los
militares. Testimonios para la historia (1939- 1996), Barcelona, Planeta,
2001, p. 16. SALAS LARRAZÁBAL, Ramón: Los datos exactos de la guerra civil,
Madrid, Edica, 1980, p. 64.
JACKSON,
Gabriel: La República española y la Guerra Civil 1931- 1939, Orbis, Barcelona, 1985, p. 256.
THOMAS,
Hugh: La Guerra Civil española, Tomo I, Barcelona, Grijalbo,
1988, p. 163.
CASAS DE LA
VEGA, Rafael: Franco Militar. La única biografía militar del primer soldado de
España en el siglo XX, Toledo, Fénix, 1995, p. 335.
THOMAS,
Hugh: La Guerra Civil española, Tomo I... op. cit., p. 273.
FERNÁNDEZ
CUESTA, Raimundo: Testimonio, Recuerdos y Reflexiones, Madrid, DYRSA,
1985, p. 85.
CEREZO
MARTÍNEZ, Ricardo: "La Armada española en el siglo XX", en HERNÁNDEZ
SÁNCHEZ- BARBA, Mario, ALONSO BAQUER, Miguel (Dir.): Historia Social de las
Fuerzas Armadas, Tomo VI, Madrid, Alhambra, 1986, pp. 217- 222.
CERVERA
PERY, José: La guerra naval española 1936-1939, Madrid, San Martín.
Historia del Siglo de la Violencia, Campañas Nº 12, 1988, p. 36.
THOMAS,
Hugh: La Guerra Civil española, Tomo I... op. cit., p. 251.
CEREZO
MARTÍNEZ, Ricardo: "La Armada española en el siglo XX", en HERNÁNDEZ
SÁNCHEZ- BARBA, Mario, ALONSO BAQUER, Miguel (Dir.): Historia Social de las
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